Soy demasiado joven para entender este mundo. Demasiado lenta para alcanzarte. Pero si fueras capaz de esperarme un cinco segundos, cogería un paracaídas para cada vez que me hicieras saltar al vacío, un abrigo con el que pasaría las noches en las que decidieras que no soy bienvenida en tus brazos, y mi guitarra, para serenar cada grito convirtiéndolo en una canción, quizá... Podría ser perfecto, porque siendo sincera, creo que contigo no me haría falta ni agua. Pero no creo que seas capaz de frenar ni un segundo. Tal vez tienes miedo de que mis piernas no sean demasiado largas como para llegar hasta ti, o simplemente te faltan ganas... Pero soy incapaz de preguntarte nada, porque no gastaré la poca fuerza que me queda peleando contra tus dudas, tus miedos, tus delirios. Y entonces nos perderemos otra vez. Y el paracaídas, el abrigo y la guitarra se cubrirán de polvo, como la ilusión de llamarte un sábado por la mañana, simplemente para decirte "buenos días, amor". Como las inmensas ganas de abrazarte y decirte que aunque nos olvidemos de a ratos, quiero quererte las 24 horas del día. De que tu sonrisa es lo más bonito que he visto nunca. De que estoy aquí, con los pies sobre la tierra, esperando sin prisa a que un día vengas y decidas que me das esos 5 segundos...
Y que me dejes quererte...
Y me quieras.
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