domingo, 20 de noviembre de 2011

Stay.

A veces duele sin razón. No hay explicación, simplemente no ves los colores... Si es esto, si es aquello, eso da igual. 
A veces simplemente necesito que te quedes a mi lado, sin hablar, sin preguntar qué pasa.
A veces no sé qué decirte, cómo mirarte, cómo acercarme...
Te pido mucho, te pido poco, voy, vuelvo y tú estás ahí. No te mueves. Intentas entenderme lo sé.
Lo consigues sólo la mitad de las veces, lo tengo claro. 
Son pequeñas dudas que desaparecen cada vez que me llamas "amor".
Y te quiero, de tantas maneras que se me hace imposible no pensar en ti, en nosotros...
Eres el único que hace que todo lo demás me deje de importar. Borras todos los malos momentos y los conviertes en ganas de besarte. Ganas de ti. 
Dos amigos que se enamoraron. Que se conocen las cosquillas... Que no dejarán de quererse, porque mueven montañas para estar juntos. 

Sólo quiero caminar abrazada a ti, sin ver si hay o no colores, porque sé que tu lo pintarás todo con sonrisas.

A veces simplemente necesito que estés.



viernes, 11 de noviembre de 2011

Seamos realistas.

Me resbala si follas o fallas. Si estudias o prefieres trabajártelas. Si odias los domingos o si cuentas por ahí que yo estaba loca por ti. Si eres victoria o fracaso. Si te sigue faltando cerebro o lo de ahí abajo. Si bebes para divertirte o para olvidarte. No me quedan ni canciones que recordar, ni canciones para recordarte. He aprendido la lección bien aprendida a base de palos y no me han quedado ganas de volver a verte, ni de noche, ni de mañana. Porque las ganas y la complicidad ardieron en el infierno. Y no me han quedado ganas de ti en general. Sólo una indignación que se parece a la resaca de los domingos y un poco de odio hacia todo lo que tenga que ver contigo. Nunca fui tu amiga, pero aún así, soy una de las mejores cosas que han pasado por tu vida, demasiado buena para un amante de las mentiras. Y cuando llegue el día en el que hagas un repaso de tu lista y sientas ese no sé qué porque yo ya no estoy en ella, me verás a años luz de esta pesadilla.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Smile.

Duele. Duele dejar, duele perder... Duele ver cómo se va apagando el fuego y cómo se acaban las cerillas. Pero como todo en esta vida, pasa. Hay momentos en los que crees que no quedan razones, faltan ganas, sobran miedos... Momentos que desearíamos que nunca pasaran. Y sí, parece el fin del mundo. Sí, dejas de ver los colores, todo es gris... Te preguntas una y otra vez qué fue lo que pasó, dónde falló, y te pierdes en ese mar de dudas. Haces miles de cosas que no solías hacer para llamar la atención, crees que así estarás mejor cuando lo único que haces es hacerte más daño a ti mismo. 
Pero si algo he aprendido, es que no sirve de nada intentar volver a entrar a esa casa de la que te echaron, esa casa en ruinas que ya no tiene puertas, créeme, no sirve de nada buscarle las ventanas. Están cerradas. Aprendí que no somos el doble ni el triple, somos el cuádruple de fuertes de lo que pensamos. Que NUNCA hay que decir NUNCA. Que cueste creérselo o no, toda esa gente que dice que se pasará, que como hay uno hay un millón, tiene razón. Esos cristales en el suelo que pisas se volverán a juntar. Se trata de saber que se puede. Y ese día como muchos más, llega. Abres los ojos y ves, miras, observas... Hay tantas caras que siempre estuvieron ahí pero que nunca viste, hay tantas personas, tantas historias... Más de mil razones para ser feliz, para sentirse bien. Porque es ley de vida pasar por estas cosas, porque es ley de vida superarlas. Hay un mundo por descubrir...


 Diría que he vuelto a sonreír, pero en realidad nunca dejé de hacerlo.
 Diría que he vuelto a ser yo, pero en realidad nunca dejé de serlo.

viernes, 14 de octubre de 2011

Cosas que pasan..

Me levanto una mañana. Salgo de mi casa. Hay un pozo en la acera. No lo veo… y me caigo en él.
Día siguiente. Salgo de mi casa. Me olvido de que hay un pozo en la acera… y vuelvo a caer en él.
Tercer día. Salgo de mi casa tratando de acordarme de que hay un pozo en la acera. Sin embargo, no lo recuerdo… y caigo en él.
Cuarto día. Salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la acera. Lo recuerdo. Y a pesar de eso, no veo el pozo… y caigo en él.
Quinto día. Salgo de mi casa. Recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la acera. Y camino mirando el suelo. Y lo veo. Y a pesar de verlo… caigo en él.
Sexto día. Salgo de mi casa. Recuerdo el pozo en la acera. Voy buscándolo con la vista. Lo veo. Intento saltarlo… pero caigo en él.
Séptimo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salto. Rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado. Pero no es suficiente… y caigo en él.
Octavo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salgo. ¡Llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido que lo festejo dando saltos de alegría. Y al hacerlo… caigo otra vez en el pozo.
Noveno día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Lo salto… y sigo caminando.
Décimo día. Me doy cuenta, justo hoy de que es más cómodo caminar por la acera de enfrente.

domingo, 9 de octubre de 2011

Remedio casero

Estás frente al espejo con quizás más maquillaje que piel, cosa que según tu criterio está bien, porque estás bien y ya que hay que marcar diferencia entre un día de diario y hoy, qué más da. Últimos retoques, ya estás pensando en cómo será, idealizando cada minuto y segundo si es posible, cada movimiento que harás y cada sonrisa que fingirás. Es tu noche, nadie puede quitarte eso. Hoy a falta de recursos para solucionar los típicos problemas cotidianos que el mismo ser humano se crea, harás que desaparezcan con cada canción, con cada mirada, con cada bebida. Todo está demasiado claro para pensar con claridad. Faltan 5 minutos, piensas en lo que te dolerán los pies cuando vuelvas a estar frente al espejo al finalizar la noche y te vas. Sabes a lo que vas. 
        Has llegado, has entrado. Sientes como te vibra el cuerpo con la música, te sientes rara pero tienes un objetivo y no te irás sin cumplirlo. El plan ya está en marcha. Vaso va vaso viene. Por ahora estás bien y eso es lo que importa. Está lleno de gente y tú con tus amigos que consiguen que dejes de preocuparte por los ya mencionados problemas. ¿Serán tus amigos o es lo que acabas de beber?, ¿qué acabas de beber?. No importa. Quizás te hubiese importado un rato antes, pero ahora, qué mas da. Te empiezas a reír, todo es tan... ¡Gracioso!. La gente no deja de bailar, pasan tu canción y cómo no, lo das todo. Te sientes bien, extráñamente bien. Otro vaso y otro, otra canción y otra. Debe ser la mágia que hace que no te duelan los pies, porque ya no sientes los callos que te han dejado los tacones. Ay la mágia... Acabas de comprobar que sí existe porque sino, ¿de dónde salen tantas luces de colores?.
      No te oyes ni a ti misma pero da igual, no hay mucho que puedas decir cuando te ahogas con tu propia risa. Bebes, bailas, te ríes y vuelves a empezar. No entiendes si es un sueño porque es todo tan perfecto... De repente miras a tu alrededor y no ves más que caras desconocidas que se mueven demasiado rápido como para que te de tiempo a enfocar. Te has perdido. Le preguntas a una persona que parece estar apoyado en una de las paredes del lugar que dónde estás. "Una discoteca" te dice y tú, cómo no, le preguntas que qué es eso y te ríes siendo consciente de lo absurdo que ha sido lo que acabas de decir. Te dan una palmada en la espalda y les encuentras, o bueno, te encuentran, al fin, tus amigos. Te pones a bailar y los demás también. Ahora sí que todo te da igual. Bebes y bailas. Vasos van, besos vienen. ¿Qué acaba de pasar?, imagínate lo peor pues de seguro es lo que ha sucedido.
      Vas al baño y al mirarte al espejo te preguntas "¿qué está pasando?", luego te ríes y sales. Ya en camino hacía algún lugar que no te has enterado dónde está, rompes a llorar. No sabes si lloras porque el cielo es azúl, porque la miel es amarilla o por lo que ha pasado. "¿Qué ha pasado?" preguntas, pero tus amigos están demasiado ocupados debatiendo acerca de porqué las rosas también son rojas, si el nombre indica que deberían ser rosas.
       Vuelves a estar frente al espejo, completamente diferente a cuando te fuiste. Despeinada y sin rastros de maquillaje. ¡Objetivo completado! nisiquiera te acuerdas cuál era.



Tranquila, 20 noches más así y lo olvidarás.

sábado, 7 de mayo de 2011

Capítulo 2: Michael.

Se despertó con esa angustia que llevaba consigo desde hace ya una semana. Tokyo, Japón, ¿por qué tan lejos?. Seguía sin creérselo... No era tan fuerte para evitar pensar en los kilómetros que lo separaban de todo lo que tenía, lo que quería, de ella. Lentamente se fue levantando de la cama, a la vez que una lágrima se deslizaba lentamente por su mejilla. Ese miedo de no saber qué es lo que ella estaría haciendo ahora, que estaría sintiendo... ¿Sentiría lo mismo que él?, ¿Le echaría de menos?, preguntas que daban mil vueltas en su cabeza las 24 horas del día y lo único que hacían era llenarle de ansiedad, desesperación... ¿Y si había encontrado a otro? alguien que nunca se iría como hizo él, dejando una carta intentando explicar resumidamente todo, alguien que la quisiera como nadie la había querido nunca, aunque era imposible, nadie la querría como él, de eso si podía estar seguro.

Encendió el ordenador al mismo tiempo que una sensación le subía por los pies, recorriéndole todo el cuerpo y terminando en una lágrima más. Un mensaje. Le temblaba el pulso. Era de hace unos días y simplemente le preguntaba cómo estaba y qué tal la gente de Tokyo. Se odió por no saber qué responder. Tenía unas ganas tremendas de poder expresarse, contarle todo lo que le pasaba, pero no le salían las palabras y no sabía cómo se lo tomaría ella... Seguramente pensaría que era un idiota. De todas formas, Will le había escrito, y ese era motivo suficiente para sonreír aunque fuera un segundo, y también para sentir más la distancia que los separaba. Apartó un poco eso que le bloqueába al intentar escribirle y, con las manos sobre el teclado, tomó fuerzas y decidió responderle. "Will,  
me alegro de que me hayas escrito... Yo bien, me siento un poco extraño, ya sabes, tanto cambio... La gente de aquí es simpática, un poco cerrada, cada uno vive en su burbúja... ¿Qué hay de ti?, ¿cómo están Alex, Anne y los demás?. Espero tener noticias tuyas". Se paró. ¿Cómo se despidiría?, un simple "adiós" era muy vacío, y no podía ponerle lo que de verdad quería, porque ella no sabía lo enamorado que estaba él, ni lo mucho que le hacía falta. Se decidió por un "Cuídate mucho" y antes de enviarlo, a causa de un impulso, añadió un "Te extraño". "Muy bien, Michael, peor no puedes haber quedado" pensó e inmediatamente se tiró a la cama, apoyando la cabeza en las manos mientras pensaba en ella, sus rasgos de niña pequeña, tan dulces que le volvían loco... Esos ojos azules tan claros que nunca dejaban de brillarle, ese pelo rubio con esos rulos que le llegában por la cintura, esa sonrísa... "Podría haber escapado, haberle dicho todo lo que siento, arriesgarlo todo, estar en este mismo instante a su lado...". Con esos pensamientos se quedó dormido, le quedaban aún dos horas antes de que el despertador sonase, recordándole una vez más que tenía que levantarse para hacer algo con su vida.

lunes, 2 de mayo de 2011

Capítulo 1: Will.

"Michael,

Espero que estés bien... No termino de asimilar que estes allí, y es que no he tenido mucho tiempo de asimilarlo, ya sabes... Por aquí todo está bien, como cuando te fuiste, las cosas van sobre ruedas y bueno, no te voy a mentir, te echo de menos. ¿Cómo es la gente allí?, seguro que te has hecho amigos, muchos amigos, con lo simpático que eres... Y bueno, espero también que hayas encontrado a alguien especial, alguien al cual darle todo tu cariño... No. Eso si que no lo espero. En realidad no espero nada de lo que te he dicho, porque simplemente no lo quiero así. Nunca te lo he dicho y pensarás que estoy loca, pero no pensé que las cosas serían así, no pensé que pudiera decirte esto pero por favor, vuelve, vuelve y haz que vuelva a sonreír
". Borró todo lo que había escrito y lo cambió por un simple "te quiero" que nunca llegó a su destino. No le escribiría, no hoy. Apagó el ordenador y se fue a dormir con la ilusión de que las cosas cambiasen, de que pudiera abrazarle, decirle la falta que le hacía, lo largos que se hacían los días en el instituto. Hacía ya dos días que no hablaba con él y una semana que se había ido. ¿Ido? mejor dicho que había huído, porque nisiquiera hubo tiempo para despedidas. Tenía tan solo 17 años, una vida por delante, pero por ahora no parecía olvidarle y eso implicaba lo que ella más odiaba, fingir. Fingir una sonrísa, fingir un "no, no me pasa nada...", "Sí, claro que si estoy bien...", "¿Echarle de menos, yo? para nada...". Con la esperanza de encontrar a alguien el cual hiciese que olvidase cada beso, se quedó dormida, otra vez, pensando que mañana sería otro día.

jueves, 3 de marzo de 2011

Desilusión. Perder la ilusión por las cosas, hacer por hacer...

Los días se vuelven cada vez más parecidos, antes solíamos reírnos todos los días, ahora solo muy de vez en cuando, y la mitad de esas veces, fingimos... Fingimos, una sonrisa, un abrazo, una "ilusión"... Quieres creer que todo está bien, que no ha pasado nada y que lo que has hecho no ha cambiado nada, pero sabes que no es así. Duele y cuesta ver cómo pasas por arriba, cómo nos pasas por arriba... Ver cómo poco a poco cuesta más mantener la cabeza alta. Echo de menos lo que éramos antes, cuando nos reíamos del mundo, cuando daba igual todo lo demás si nos teníamos para ser la sonrisa del otro... Ahora tapamos con frases tontas lo que no queremos decir, ahora es cuando echamos de menos muchas cosas, de lo que fuimos, de lo que tuvimos, de lo inseparables que llegamos a ser. 
Descubríamos el mundo juntos, como dos piezas de un puzzle que buscan al resto para poder formar "algo" más claro... Esas piezas se han separado ahora, y están muy lejos la una de la otra... A una le ha tocado encajar en un puzzle al que no pertenecía y eso ha hecho que se estropee un poco, pero no quiere decir que esté rota. 



 
 

martes, 22 de febrero de 2011

You and me,
we used to be together
Everyday together, always..

I really feel

I'm losing my best friend
I can't believe
This could be the end..

It looks as though you're letting go

And if it's real,
Well I don't want to know

 
Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts

Our memories

They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening

As we die, both you and I

With my head in my hands
I sit and cry


It's all ending

I gotta stop pretending who we are...
You and me
I can see us dying... are we?

jueves, 13 de enero de 2011

Consigues darle la vuelta a mi mundo en cuestión de segundos. Haces que me sienta pequeña y grande a la vez, que a veces no sepa que decir, qué hacer... Eres la razón por la cual a veces soy tan insegura, por la cual paso horas delante del espejo, me pongo perfume en exceso, me pinto de más los labios, busco que ese “que guapa estás hoy” salga de tu boca... A veces tiro de la cuerda sin saber bien por qué lo hago, y créeme, no podría ni imaginarme lo que sería perderte... Qué haría, cómo sería, qué pensaría, si eres tú en lo que pienso la mayoría del tiempo, pienso en qué decirte cuando nos veamos, cómo hacer que sea un día especial, cómo sorprenderte, cómo demostrarte que te quiero sin perder el control pero sin llegar a ser fría...
         Intento ser perfecta, medir cada palabra, cada beso, cada momento que estoy contigo... Lo he comprobado, no puedo serlo, y cuanto más lo intento, más imperfecta soy. También intento controlar esas ganas incontrolables de decirte “no te vayas”, “quédate conmigo...”, otra cosa más que no puedo hacer. Me has enseñado muchas cosas... Cada día aprendo a quererte un poquito más, a valorarte más... Porque no sé cómo, te cruzaste en mi camino, hasta convertirte en él.