miércoles, 18 de enero de 2012

Me preguntaba....

¿Qué es del fuego sin el agua?, ¿qué hay del sol sin la luna?, ¿y del cielo sin la tierra?. ¿Qué hace el perro sin el gato, el gato sin el ratón y el ratón sin el queso?, ¿qué hace Tom sin Jerry o Silvestre sin Piolín?, ¿y Mickey sin Minnie?. ¿Qué sería de la luz sin la oscuridad?, ¿de un viernes sin un lunes, del blanco sin el negro o del rosa sin el azúl?. ¿Qué hace Sofía sin la filosofía?, ¿qué hace el romanticismo sin Beethoven, Dinu Lipatti sin el piano, y Zino Francescatti sin el violín?. ¿Qué sería de Hamlet sin Shakespeare?. ¿Qué es una sonrisa sin una lágrima, la realidad sin los sueños?. ¿Qué hay de un día soleado sin un día nublado?.  ¿Qué hace Adán sin Eva, qué hacen los hombres sin las mujeres o las mujeres sin los hombres?. ¿Quién sería el Jorobado de Notre Dame sin su joroba?, ¿la música clásica sin el heavy metal?. ¿Qué es el amor sin el odio?, ¿qué es la vida sin la muerte, la felicidad sin la tristeza?. ¿Qué es un "sí" sin un "no"?. ¿Qué es del Yang sin el Yin?

Y ahora dime... ¿Qué es de mí sin ti?.

sábado, 14 de enero de 2012

Nunca es tarde para un nuevo destino.

Buscaba algo nuevo, algo que la hiciése sentir que estaba viva. No, la ropa no iba a cambiar lo que sentía, nisiquiera un corte de pelo nuevo. - Está en ti, no se trata de cambiar nada en tu aspecto, Loi... Decía su mejor amiga. Y sí, tenía razón, pero era tan difícil metérselo en la cabeza.... Casi tanto como entender el porqué de las cosas que habían pasado estos últimos meses. Pero las cosas pasan, y esa era otra cosa que Loi no entendía. 
    Era una chica sencilla, simpática, enamoradiza, aunque este último tiempo lo negase. Él, por otra parte era un chico divertido si lo acababas de conocer, interesante si no lo conocías a fondo y sano si no vivías con él. Estuvieron juntos mucho tiempo, mucho más del que deberían. Y lo que parecía una guerra sin fin, terminó un día cualquiera cuando ya habían tenido suficiente. Acabando con odio y enfado como era de esperarse, ambos continuaron con sus vidas tal y como debía ser. 
    Por una parte, Loi sentía que se había quitado un peso de encina, y efectivamente así era, pero los pesos pueden dejar una herida imposible de cicatrizar comprándose una camiseta. Era cuestión de tiempo... 
    Después de días que se hicieron infinitos, de unas cuantas lágrimas, sonrisas y amigos que le repetían una y otra vez que lo estaba haciendo bien, llegaron las deseadas vacaciones de verano. Era hora de planear algún viaje, un destino nuevo para descansar de todo, respirar aire renovado y seguir la monótona rutina de no hacer nada en tres meses. - Lo siento mucho Loi, pero hay que cambiar de aires... Necesitas ver el mundo, que créeme, es mucho más grande de lo que crees... Dijo su madre mientras le mostraba los billetes con destino a la India. - Lo necesitas, además, de seguro la pasarás bien, conocerás gente nueva... Nunca es tarde para un nuevo destino.
    Anunciaron el despegue y Loi seguía indignada. ¿Por qué India? otra cosa más a la lista de cosas que no entendía. ¿Es que acaso no se podía descansar igual en la casa del pueblo?, ¿qué había allí que no hubiese en el pueblo además de gente con otras costumbres, otro idioma y otros rasgos?. Tras horas de vuelo que se hicieron días, por fin, aterrizaron. Nueva Delhi.
    Camino al hotel, miraba atónita lo diferente que era todo, la cantidad de carteles llenos de colores y frases impronunciables, las tiendas llenas de saris de todo tipo, los puestos llenos de bolsas blancas cargadas de especias... La gente que la miraba como si fuese un álien, con esos ojos brillantes y negros, esas miradas que sin hablar contaban una historia. Llegaron.
     Su madre había salido a hablar por teléfono y avisar que habían llegado, que todo estaba bien y quién sabe qué más...  Loi, sentada en el borde de la cama miraba por la ventana la gente ir y venir. Se sentía llena, no sabía por qué o de qué. Quizás llena de novedad, de curiosidad, de ganas de explorar ese nuevo mundo que la esperaba del otro lado de la puerta del hotel. Un mundo completamente desconocido y diferente al que estaba acostumbrada. De repente, a causa de un impulso, cogió su abrigo y salió corriendo, olvidándose sobre la mesita de noche el dinero y el móvil. 
    Caminaba y caminaba, se perdía entre la multitud de gente que nadaba en un mar de gritos, bocínas, niños llorando, enamorados riéndo... Entraba en una tienda y salía corriendo por el agobio que le causaba no entender nada de lo que le decían los vendedores. Entraba en otra y le daban de probar quién sabe qué cosa. Alguien se le acercaba y mientras le hablaba ella se limitaba a sonreír y negar con la cabeza, quizás decía alguna que otra palabra en inglés, pero la persona seguía insistiendo... Se sentía como en una de esas películas que uno ve un viernes en una tarde lluviosa, una de esas de Bollywood donde no hacen más que bailar, sufrir, enamorarse...
   Se metió por una calle muy estrecha con el suelo húmedo y de lo exahusta que estaba puso el abrigo en el suelo y se sentó. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que había salido, pero la puesta de sol que se dejaba ver entre dos casas llenas de enredaderas y demás plantas, le decía que era hora de volver. ¿Volver dónde?. Buscó en los bolsillos de su pantalón, de la chaqueta e incluso a su alrededor, y no encontró nada. Su móvil no estaba... Haciendo memoria, se acordó de dónde lo había dejado. Miró a su alrededor y no vió más que caras desconocidas. Se había perdido. Desesperada, se acerco a un anciano que estaba sentado en la fachada de lo que parecía una tienda de antigüedades. Intentó una y otra vez comunicarse con él, pero no parecía entender ni los gestos que ella le hacía. De repente, alguien le tocó la espalda y acto seguido una voz dulce y a la vez grave le preguntó: - ¿Necesitas ayuda?... Los ojos de Loi se iluminaron como dos farolas. Su color miel parecía resaltar como la luna en una noche de invierno, y sus mejillas tomaron una tonalidad un tanto rojiza mientras su rostro pálido dibujaba una tímida sonrisa. Suspiró, y pensó "nunca es tarde para un nuevo destino...".