viernes, 14 de octubre de 2011

Cosas que pasan..

Me levanto una mañana. Salgo de mi casa. Hay un pozo en la acera. No lo veo… y me caigo en él.
Día siguiente. Salgo de mi casa. Me olvido de que hay un pozo en la acera… y vuelvo a caer en él.
Tercer día. Salgo de mi casa tratando de acordarme de que hay un pozo en la acera. Sin embargo, no lo recuerdo… y caigo en él.
Cuarto día. Salgo de mi casa tratando de acordarme del pozo en la acera. Lo recuerdo. Y a pesar de eso, no veo el pozo… y caigo en él.
Quinto día. Salgo de mi casa. Recuerdo que tengo que tener presente el pozo en la acera. Y camino mirando el suelo. Y lo veo. Y a pesar de verlo… caigo en él.
Sexto día. Salgo de mi casa. Recuerdo el pozo en la acera. Voy buscándolo con la vista. Lo veo. Intento saltarlo… pero caigo en él.
Séptimo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salto. Rozo con las puntas de mis pies el borde del otro lado. Pero no es suficiente… y caigo en él.
Octavo día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Salgo. ¡Llego al otro lado! Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido que lo festejo dando saltos de alegría. Y al hacerlo… caigo otra vez en el pozo.
Noveno día. Salgo de mi casa. Veo el pozo. Tomo carrera. Lo salto… y sigo caminando.
Décimo día. Me doy cuenta, justo hoy de que es más cómodo caminar por la acera de enfrente.

domingo, 9 de octubre de 2011

Remedio casero

Estás frente al espejo con quizás más maquillaje que piel, cosa que según tu criterio está bien, porque estás bien y ya que hay que marcar diferencia entre un día de diario y hoy, qué más da. Últimos retoques, ya estás pensando en cómo será, idealizando cada minuto y segundo si es posible, cada movimiento que harás y cada sonrisa que fingirás. Es tu noche, nadie puede quitarte eso. Hoy a falta de recursos para solucionar los típicos problemas cotidianos que el mismo ser humano se crea, harás que desaparezcan con cada canción, con cada mirada, con cada bebida. Todo está demasiado claro para pensar con claridad. Faltan 5 minutos, piensas en lo que te dolerán los pies cuando vuelvas a estar frente al espejo al finalizar la noche y te vas. Sabes a lo que vas. 
        Has llegado, has entrado. Sientes como te vibra el cuerpo con la música, te sientes rara pero tienes un objetivo y no te irás sin cumplirlo. El plan ya está en marcha. Vaso va vaso viene. Por ahora estás bien y eso es lo que importa. Está lleno de gente y tú con tus amigos que consiguen que dejes de preocuparte por los ya mencionados problemas. ¿Serán tus amigos o es lo que acabas de beber?, ¿qué acabas de beber?. No importa. Quizás te hubiese importado un rato antes, pero ahora, qué mas da. Te empiezas a reír, todo es tan... ¡Gracioso!. La gente no deja de bailar, pasan tu canción y cómo no, lo das todo. Te sientes bien, extráñamente bien. Otro vaso y otro, otra canción y otra. Debe ser la mágia que hace que no te duelan los pies, porque ya no sientes los callos que te han dejado los tacones. Ay la mágia... Acabas de comprobar que sí existe porque sino, ¿de dónde salen tantas luces de colores?.
      No te oyes ni a ti misma pero da igual, no hay mucho que puedas decir cuando te ahogas con tu propia risa. Bebes, bailas, te ríes y vuelves a empezar. No entiendes si es un sueño porque es todo tan perfecto... De repente miras a tu alrededor y no ves más que caras desconocidas que se mueven demasiado rápido como para que te de tiempo a enfocar. Te has perdido. Le preguntas a una persona que parece estar apoyado en una de las paredes del lugar que dónde estás. "Una discoteca" te dice y tú, cómo no, le preguntas que qué es eso y te ríes siendo consciente de lo absurdo que ha sido lo que acabas de decir. Te dan una palmada en la espalda y les encuentras, o bueno, te encuentran, al fin, tus amigos. Te pones a bailar y los demás también. Ahora sí que todo te da igual. Bebes y bailas. Vasos van, besos vienen. ¿Qué acaba de pasar?, imagínate lo peor pues de seguro es lo que ha sucedido.
      Vas al baño y al mirarte al espejo te preguntas "¿qué está pasando?", luego te ríes y sales. Ya en camino hacía algún lugar que no te has enterado dónde está, rompes a llorar. No sabes si lloras porque el cielo es azúl, porque la miel es amarilla o por lo que ha pasado. "¿Qué ha pasado?" preguntas, pero tus amigos están demasiado ocupados debatiendo acerca de porqué las rosas también son rojas, si el nombre indica que deberían ser rosas.
       Vuelves a estar frente al espejo, completamente diferente a cuando te fuiste. Despeinada y sin rastros de maquillaje. ¡Objetivo completado! nisiquiera te acuerdas cuál era.



Tranquila, 20 noches más así y lo olvidarás.