Dame por muerta no cuando deje de respirar, sino cuando no pueda decir de qué color es el cielo, cuando dejes de oírme cantar por la calle. Cuando mis sueños no tengan alas y mis ojos no escondan ilusiones...
Cuando deje de reír por tonterías, mi sonrisa se de la vuelta y al mirarme no encuentres aquel brillo lleno de vida con el que te hablaba sin hablar. Cuando en medio de una tormenta no sea capaz de decir "tranquilo, el sol siempre vuelve a salir", cuando no pueda ver el color de las notas.
Dame por muerta el día que deje de escribir, el día en el que deje de hablarte de amor, de filosofía, de mis ganas excesivas de vivir y sentirme viva. El momento en el que me rinda, me olvide del significado de un "te quiero" y pierda las ganas de intentarlo.
El instante en el que me deje de gustar la música.
Cuando se me acaben las palabras, y no me queden fuerzas para crear nuevas. Cuando deje de creer que un nuevo día es como una hoja en blanco, y tan solo nos tenemos a nosotros mismos y a un lápiz para rellenarla.
Si no me ves bailar, si no me ves intentar cambiar el mundo por mucho desgaste de energía en vano que parezca que es, si por más que te dejes la piel buscando no encuentras mis ganas de viajar, conocer y arriesgar, entonces dame por perdida.
Y si algo espero, no es simplemente que ese día esté muy lejos de hoy, sino que si por razones que todavía no tienen causas específicas sucede, que tan solo me devuelva a la vida aquel que sea capaz de devolverle el brillo a mi mirada. Que me recuerde el color del cielo, de las notas...
Que le devuelva el color a los días. Que me llene de ilusión, de historias para escribir, de ganas de vivir. Que me de la mano y me lleve a bailar. Que por mucha energía que cueste, no se rinda, no deje de intentar cambiar el mundo conmigo.
Alguien, que me demuestre que los imposibles son posibles
a veces.





