miércoles, 25 de abril de 2012

Los que aman sin poder amar.

Qué bonito es verte dormir. Escuchar tu respiración recordándome que eres de verdad. Saber que tu cuerpo está a 5 centímetros del mío mientras tu mente viaja por quién sabe qué mundos desconocidos. Qué tranquilidad me da el calor de tu cuerpo, y los rayos que consiguen colarse por las rendijas de las persianas dándole un toque rústico a la habitación, y angelical a tu cara...
Todo es perfecto. ¿Por qué los instantes duran tan poco?, lo daría todo, todo por quedarme aquí, en este momento, en este lugar, contigo. Y cierro los ojos por miedo a que tú los abras, y me recuerdes lo tarde que es. Y no, no los pienso abrir. No pienso caer en la desesperación que causa la duda de si habrá un mañana para nosotros. Dime dónde tengo que firmar para que no te muevas de esta cama... Y si finalmente despiertas, si finalmente cierras con llave, si finalmente tomas ese autobús, dejaré por escrito que todas estas mañanas, 
he descubierto a qué sabe la felicidad. 
Y sabe a ti. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.