Era tan feliz con tus boxers y tus camisetas, tus chaquetas cuando hacía frío y tus besos cuando el mundo se volvía en mi contra... Y esperé. Esperé como un perrito espera a que su dueño le saque a pasear, sentado sobre la alfombrilla al lado de la puerta con la correa en la boca. Esperé a que cambiaras de opinión, a que cogiéras la correa y decidieras abrir la puerta. Pero yo no soy un perro, y tú nunca pusiste la mano en el picaporte. A veces me da por volver a ver esas fotos, leer esas cartas y recordar esas sonrisas. A veces me da por volver a pensar en tí, imaginar qué camino habrá tomado tu vida ahora que yo ya no estoy en ella. Fuiste mi compañero, mi amigo, mi primer amor, y me gustaría contarte tantas cosas... Mi vida es diferente desde que no me llamas "amor", y aunque dolió oírte decir mi nombre completo, fue un alivio que te acordaras de él.
A veces nos da por volver, mirarnos de reojo y seguir caminando. Nos buscamos, y aunque nos vemos no nos encontramos. Nos oímos, pero somos incapaces de escucharnos. Somos dos gotas de agua en medio del Pacífico que un día tuvieron la suerte de encontrarse, pero tarde o temprano se tuvieron que dar cuenta de que pertenecían a diferentes nubes...
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